domingo, 23 de noviembre de 2014

Estatuto del corresponsal de guerra

La tarea de los periodistas que cumplen su funciones informativas en zonas de conflicto bélico conlleva los riesgos ineludibles de trabajar en esas circunstancias; no obstante, esto no puede ser pretexto para que las empresas periodísticas que los destacan a esas zonas no extremen los recursos idóneos posibles para dotar a estos informadores del máximo de seguridades que se les puedan facilitar.

En los últimos tiempos la creciente flexibilización de las condiciones laborales ha impulsado que muchos de estos profesionales concurran a estos escenarios careciendo de seguridades elementales tanto para su integridad física como en sus relaciones laborales.

Las primeras no pueden limitarse a la protección de la integridad física del informador en el terreno, sino que también se deben prever los recursos para la reparación de los daños que pudiera sufrir en el desempeño de esa tarea y las secuelas que se pueden derivar de los daños sufridos.

En cuanto a las segundas, es imprescindible que al margen y sin sustituir las normas legales y/o los convenios de sector o empresa que regulan las relaciones laborales de estos profesionales, las empresas asuman un compromiso más amplio con sus informadores destacados a zonas en conflicto.

Por todo lo cual, el I Encuentro de Periodistas del Mediterráneo Almería 2005 basándose en las recomendaciones de la FIP y en convenios de empresa ya existentes en nuestro entorno recomienda a las organizaciones sindicales y a las empresas de medios el presente.

1. - A la hora de cubrir la información sobre una guerra, un conflicto bélico o una situación de riesgo equivalente, lo más importante para la empresa periodística debe ser la seguridad personal del informador.

2. - En cualquier situación de guerra o conflicto similar será el informador sobre el terreno quien deba tomar las decisiones que considere convenientes; tanto en lo que se refiere a la forma de realizar la cobertura informativa como en lo que concierne a su seguridad personal. No obstante, la dirección del medio tiene el derecho y la obligación de realizar las recomendaciones de seguridad que considere más efectivas.

3. - La dirección del medio no debe exigir al informador enviado que su permanencia en una zona de guerra o de conflicto similar sea superior al plazo de cuatro semanas consecutivas.

4. -La dirección del medio accederá a relevar al informador que se encuentra en una zona de las condiciones contempladas por este estatuto cuando éste lo
solicite y extremará los recursos para hacer efectivo ese relevo tan pronto como las condiciones lo permitan.

5. - Cualquier informador que sea enviado a una zona de guerra deberá pertenecer a la estructura formal de la empresa y contar con la cobertura social prevista por la ley del país donde reside la empresa.

6. -En casos excepcionales y por razones de urgencia, el medio podrá contratar a un colaborador que se encuentre ya en la zona del conflicto. Desde ese momento ese trabajador contratado contará con las mismas garantías laborales de un redactor de plantilla de la empresa. Condición que se mantendrá durante todo el tiempo que dure su misión informativa para el medio; la disolución de este contrato deberá ser por escrito.

7. -Si el informador contratado en la zona sufriera daños en su salud durante el desempeño de sus funciones periodísticas en la zona del conflicto, las condiciones de la contratación señaladas en el párrafo anterior se mantendrán íntegras hasta la total recuperación de los daños sufridos.

8. - La empresa editora debe garantizar que en caso de fallecimiento o invalidez permanente total o absoluta, el periodista o sus herederos legales recibirán una indemnización no inferior a 300.000 euros. Esta cifra, considerada a valor de diciembre de 2005, se incrementará anualmente en el mismo porcentaje de subida del salario ordinario y fijo que rija para los trabajadores de la categoría del damnificado. Esta garantía debe abarcar también a los periodistas que sean contratados por la dirección del medio en la zona de conflicto.

9. - La empresa editora dotará al reportero de los medios y recursos recomendables para su protección personal como chaleco antibalas, casco, botiquín preparado por los servicios médicos, etc.; teléfono por satélite o el instrumento que se considere más efectivo para comunicarse y los medios adecuados para realizar su trabajo con garantías. Cuando por el tipo de conflicto al que deba acudir se considere necesario, el periodista efectuará un curso de entrenamiento especializado.

10. - La empresa editora debe agotar los recursos para saber en todo momento en que sitio se encuentra el reportero, a dónde se dirige en sus desplazamientos y cuáles son los horarios aproximados de regreso a su sitio base. La empresa designará un directivo responsable que deberá coordinar las guardias en redacción para que siempre haya un enlace encargado de tener localizado al reportero.

lunes, 17 de noviembre de 2014

"La sombra del cazador"

En nuestra primera entrada queremos que nuestros lectores sean consciente de las graves consecuencias que sufren los corresponsales en las guerras y la valentía que les caracteriza para llevar a cabo su labor. Por ello, qué mejor manera de entenderlo que viéndolo con nuestros propios ojos a través de una película basada en hechos reales: La sombra del cazador.
Aquí tenéis el link para ver el trailer de la película, nos gustaría que viérais la película completa y podéis hacerlo en la página de Series.ly gratuitamente. 
La película fue estrenada en 2007 y protagonizada por Richard Gere como Simon Hunt, reportero de televisión y Terrence Howard como Derek, camarógrafo.
Ambos han trabajado en varias zonas de guerra, pero la película se centra en la guerra de Bosnia, cuando en una emisión en directo Simon se derrumba y pierde los papeles ante lo visto en la guerra. Nadie está entrenado para ver cadáveres ensangrentados, agujereados, mujeres tiroteadas tras ser violadas... Pero Simon fue despedido por ser humano, por enloquecer cuando transmitía lo que acabamos de describir. No es nada fácil ser reportero en una guerra, transmitir la crueldad con objetividad, cuando éstos en plena guerra son términos opuestos.
Cinco años más tarde Simon regresa a Sarajevo y se reencuentra con su compañero camarógrafo, que trabajaba con un prestigioso periodista, para la celebración el quinto aniversario del fin de la guerra, pero Simon le convence para ir tras los pasos del criminal de guerra más buscado en Bosnia: el Zorro. A partir de este momento entra en acción un nuevo personaje Jesse Eisenberg, como Benjamín, quien se une al trío de periodistas que van en búsqueda del El Zorro. Gracias a este personaje, estudiante de periodismo en la Universidad de Harvard,el camarógrafo le cuenta que el verdadero periodismo se aprende en la calle, sintiendo la adrenalina, el miedo, el juego, el dolor...
Avanzada la película sabemos que Simon enloqueció en la emisión porque vio a la mujer que él amaba muerta con cinco tiros en la barriga, desnuda de caderas para abajo y embarazada. Ya en sí es una imagen muy dura para cualquiera pero más cuando esa persona es un ser querido, un inocente que vive en una guerra porque le ha tocado la mala suerte de vivir en ese país.
Ya en la trama final, este trío de periodistas es secuestrado por El Zorro, otro símil que sucede en la actualidad, muchos periodistas son secuestrados en las guerras, son maltratados, torturados, cuando supuestamente ellos no pueden ser tocados en las guerras si llevan su identificación como periodistas, pero en plena guerra las muertes no tienen justificación, la bala no tiene un destinatario en concreto y nadie se hace cargo de las muertes.
Los corresponsales en las guerras se juegan la vida cada día por transmitir lo que sucede en países y ciudades donde las personas sienten que un día más de vida es un milagro. Por lo tanto, no sólo deberían tener un mayor sueldo, si no un mayor valor en la sociedad, una mayor valoración de su trabajo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Bienvenidos

¡Hola a todos! Bienvenidos a nuestro blog, al que hemos titulado "El precio de la guerra" del cual se puede deducir el tema principal que nuestro grupo ha escogido para tratar. Así, indagaremos desde un punto de vista periodístico los entresijos y consecuencias de los corresponsales de guerra, enviados al núcleo del conflicto para poder informar de todo lo que acontece en su desarrollo.
Los riesgos de encontrarse en un ambiente bélico son incrementados si se es extranjero y se tiene un poder de difusión y trascendencia informacional deseado por los grupos beligerantes. Los resultados son multitud de secuestros y asesinatos.
Cuando se es periodista el fin último es informar y presentar la verdad, tal y como es, al mundo entero; pero, el problema está en los límites ¿Cuándo dejamos de ser profesionales? ¿El fin justifica los medios? ¿Hasta qué punto se está dispuesto a llegar con tal de informar? ¿Arriesgarías tu vida para denunciar cualquier situación al mundo?
Cada semana recopilaremos y analizaremos cada uno de estos casos, además de entrevistas con profesionales de la información que tienen pleno conocimiento del tema, todo complementado con videos o imágenes que hagan ver la crudeza y crueldad de la guerra.
¡Esperamos que os guste!