lunes, 15 de diciembre de 2014

Javier Valenzuela

Para introducirnos más y mejor en la profesión periodística, en concreto a lo que nuestro tema se refiere, ser corresponsal de guerra, hemos tenido el placer de contactar con el periodista Javier Valenzuela facilitándonos sus publicaciones e investigando por nuestra cuenta su trabajo mediante artículos, entrevistas y reportajes.
Javier Valenzuela nació en Granada en 1954, es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Valencia, pero ejerce como periodista y escritor. Trabajó durante 30 años en el diario El País ejerciendo como director adjunto en Madrid y corresponsal en Beirut, Rabat, París y Washington. Además, Javier Valenzuela fundó y dirigió en 2013 la revista mensual tintaLibre del diario digital infoLibre, ( http://www.infolibre.es/index.php/ mod.pags/mem.tintaLibre ) ha sido tertuliano en Los Desayunos de Televisión Española y en Hoy, con Iñaki Gabilondo en CNN+. Es autor del blog Crónica Negra ( http:// cronicanegra.infolibre.es/ ) y tiene 8 libros publicados.
Nosotras nos centraremos en su etapa como corresponsal. Javier Valenzuela comenzó sus viajes al extranjero en 1986 cuando se instaló en Beirut como corresponsal
permanente del El País. He aquí un artículo publicado el 12 de julio de 1987 en el diario El País durante su estancia en Beirut: http://www.javiervalenzuela.es/articulo.php?id=892 Leyendo el artículo podemos empezar a imaginarnos lo que sería vivir y trabajar viendo de primera mano la situación de aquellos niños que sin merecerlo eran víctimas de una cruel realidad social. ¿Cómo era la vida en Beirut? ¿Cómo lo vive un periodista?
Encontramos la respuesta: https://www.youtube.com/watch? v=ILZF3Due5uM&list=UUz7WcqVHD8j_SIZ5sRFjwDg
Javier también ha cubierto acontecimientos informativos, como enviado especial en Irán, Irak, Israel, Bosnia, Egipto, Turquía, Argelia, Senegal, Sudáfrica, Cuba y China, entre otros países.
Para introducirnos en detalle, hablemos de la Guerra de Bosnia. Tres años y medio de combates, 200.000 muertos, 25.000 desaparecidos, 2.300.000 desplazados y refugiados, 20.000 mujeres violadas, todos estos datos recogidos según la comisión de investigación de la Unión Europea y de la Comisión de Expertos de Naciones Unidas. Un sinfín de daños físicos, psicológicos y materiales sucedieron en la guerra de Bosnia, guerra que creen poder haber evitado. La implicación de los corresponsales en aquellos lugares puede ser primordial en las futuras soluciones del conflicto bélico, donde el periodista es la viva voz de las víctimas.
Javier Valenzuela nos transmite durante una entrevista en ETB en 1996 la importancia de la actuación rápida y contundente de los periodistas en transmitir a la opinión publica internacional el drama de las guerras, y que existen fuerzas políticas que contraatacan sobre la transmisión de los mensajes de los periodistas: https://www.youtube.com/watch? v=ZNONNSDlM0Y&list=UUz7WcqVHD8j_SIZ5sRFjwDg&index=68
Javier Valenzuela nos facilitó su última publicación sobre el tema al que nos ceñimos, titulado: La guerra en español. La tribu de periodistas paga un alto precio en muertos y secuestros por contar el horror de los conflictos de Siria y otras zonas sangrientas del mundo.
En el artículo encontramos numerosos nombres de periodistas que han sido corresponsales en las guerras, españoles como Alfonso Rojo, Maruja Torres, Julio Fuentes, Pepe Colchero, Tomás Alcoverro, Javier Espinosa, Julio Alonso, Miguel Gil Moreno, Alfonso Armada, Gervasio Sánchez y Ramón Lobo entre otros.
Javier nos acerca de primera mano a esta dura profesión en la que destaca unas características vitales que debe tener un periodista a la hora de irse a una guerra a transmitir historias llenas de sufrimiento, dolor y sangre, mucha sangre. “Como mínimo, hay que tener muy desarrolladas algunas características vitales del oficio de periodista: espíritu de aventurero, curiosidad insaciable, resistencia física y psicológica, asco por los verdugos, empatía por las víctimas, vocación de narrador de historias y, sí, también un cierto ego, un gusto por la adrenalínica subida de autoestima que da el estar allí donde ocurren cosas tremebundas.”
En el artículo, Javier determina a los corresponsales de guerra como “tipos raros” haciendo alusión a lo escrito por Arturo Pérez Reverte en Territorio comanche, que las guerras están llenas de tipos raros.
Haciendo alusión a aquellas cualidades a las que hace referencia podemos pensar que no todos los periodistas las comparten, por ejemplo, la resistencia física y psicológica. No es lo mismo escribir en una redacción en la que estás “cómodo” en ciertos aspectos, en la que tienes un sitio para escribir, desarrollar las ideas, buscar información, etc., que estar en un edificio por poner un ejemplo, en el que escuchas gritos, bombardeos, sientes miedo, angustia.... No es lo mismo buscar información sobre una guerra a través de fuentes, que ser tú la fuente, ver y sentir la guerra en tus carnes.
Seguimos leyendo el artículo y nos impacta la claridad de lo escrito, palabras claras y transparentes sobre “equidistancia” del periodista sobre el hecho informativo.
“Lo llaman neutralidad cuando tan solo es pereza y servilismo. El periodista de verdad, el que va al lugar de los hechos y habla con sus protagonistas, no puede tratar por igual, con “equidistancia”, al violador y a la violada, al SS y al judío del Holocausto, al agresor y al agredido, al poderoso y al indefenso, al que tienen muchos altavoces para hacerse oír y al que sobrevive amordazado. No lo pudo decir más claramente Herbert
Sowthworth, historiador estadounidense de la Guerra Civil española: Alguien tiene que decir quiénes son los hijos de puta y quiénes son buena gente”. ¿Raro? Pues sí, de eso se trata, para eso sirve la “tribu”.
Nosotras también queremos intentar transmitir con total claridad lo escrito en nuestro blog, por lo tanto hemos buscado unos vídeos que nos ayudan a entender lo dicho por Javier Valenzuela. Un vídeo en el que un reportero de la cadena Al Jazeera, se derrumba en pleno directo narrando su reportaje sobre Gaza y finalmente acaba escondiéndose de la cámara sin poder finalizar su exposición de los hechos. Link: https://www.youtube.com/watch?v=KrfX5uMyoNY
Encontramos otro vídeo en el que que un presentador de informativos se derrumba entre lagrimas al escuchar al corresponsal de guerra llorando mientras narra la muerte de más de 15 niños kurdos por hambre y deshidratación. Link: https://www.youtube.com/watch?v=9LZtmsIW010
Ahora nos hacemos la pregunta: ¿Qué sería del mundo sin “tipos raros” que nos ofrecieran la verdad de primera mano? ¿Podríamos ser consciente de lo crueles que pueden llegar a ser los seres humanos? Seres humanos que son capaces de no cesar ataques contra mujeres, niños y hombres indefensos. Seres humanos que comparten un mismo corazón como nosotros, que vemos desde nuestras casas la televisión, leemos los periódicos, o escuchamos la radio, y que seríamos incapaces de realizar aquellos actos. Os dejamos el link del artículo de Javier Valenzuela al completo: http:// www.javiervalenzuela.es/newmedia/media/files/m3839_GuerraEnEspanol.pdf

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Existen límites entre el periodismo profesional y el periodismo ciudadano?

¿EXISTEN LÍMITES ENTRE EL PERIODISMO PROFESIONAL Y EL PERIODISMO CIUDADANO? ¿Tienen las mismas armas un periodista de oficio que el que intenta informar de manera autodidacta? ¿Hasta dónde puede llegar un informador? ¿Hay injusticias de desigualdad respecto a la protección de los informadores?
Cuando hablamos de actividad periodística nos planteamos algunas de estas dudas, pero con la ayuda de un informe podemos resolver nuestras cuestiones.
El periodismo está cambiando la forma de entender y abordar las coberturas informativas en un contexto de crisis. El periodismo de guerra en particular, ha encontrado en la participación ciudadana un aliado fundamental para ofrecer información desde el terreno, contando con testigos presenciales.
Time, la prestigiosa revista de información general que se publica semanalmente en los Estados Unidos desde 1923, destaca en uno de sus artículos “el papel crucial desempeñado por los periodistas ciudadanos en la guerra de Siria “.
Según el Time, algunos de los informes más influyentes recibidos para informar de los ataques contra la estratégica ciudad siria de Kobani y del conflicto sirio en general, “no están surgiendo de los medios de información convencionales”, sino de los periodistas ciudadanos en general y de dos hombres en particular.
Estos dos hombres establecidos en Inglaterra, se han convertido en ejemplos cruciales de la importancia de la colaboración entre periodistas profesionales y ciudadanos, especialmente en conflictos armados como el sirio, en el que a la creciente dificultades para informar desde el terreno se han sumado los brutales asesinatos de los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff. El desarrollo de las redes sociales, especialmente de la telefonía móvil y de los conocidos como teléfonos inteligentes o smartphones, nos han permitido acceder a la era de las guerra retransmitidas en línea, a través de las redes sociales . En el caso de Siria se ha dado a conocer como la primera “Guerra de YouTube.” Las dos personas cuyo trabajo destaca especialmente el Time son: Rami Abdul Rahman, un exiliado sirio residente en Gran Bretaña conocido por su trabajo como director del Syrian Observatory for Human Rights y el blogger Eliot Higgins, más conocido como Brown Moses en su blog. Moses pasó de parado británico a experto en la identificación de las armas utilizadas en el conflicto sirio, consiguiendo una gran popularidad gracias a este trabajo. Brown Moses, es ya un ejemplo claro del poder del periodismo autodidacta y del crowdsourcing. Recientemente a puesto en marcha un nuevo sitio, basado también en el periodismo crowdsourced llamado Bellingcat, (en Twitter @bellingcat).

Los artículos de Rahman son frecuentemente citados por los principales medios de comunicación y agencias del gobierno occidental, incluyendo el Departamento de Defensa de Estados Unidos, mientras que Higgins se ha acreditado en la detección de acontecimientos importantes en la guerra, como el uso de bombas de racimo y bombas de cañón por el régimen del presidente Bashar Assad. Higgins fue el primero en darse cuenta de que los rebeldes estaban utilizando armas croatas, trabajando con un periodista del New York Times para establecer que habían sido proporcionadas por Arabia Saudita, con el conocimiento del gobierno de Estados Unidos. Más recientemente, utilizó un mapa satélite de imágenes para identificar el lugar en las colinas al sur de la fortaleza ISIS de Raqqa donde fue asesinado James Foley.
Los dos hombres trabajan de diferentes maneras. Abdul Rahman, nacido en Siria, llegó al Reino Unido en el año 2000, se centra en recopilar información de más de 230 activistas. Por el contrario, Higgins no tiene conocimiento previo de Siria, ni contactos en el terreno. Empezó su blog en marzo de 2012. En febrero de 2013 lanzó una campaña con la que recaudó más de 6000£ para continuar su trabajo a tiempo completo. Desde entonces, se ha convertido en uno de los pioneros de lo que él llama: “citizen open source investigation”, algo así como “investigación ciudadana de código abierto“.
Higgins cree que la proliferación de informes transmitidos a través de medios y redes sociales puede ser, en sí misma, una forma de verificar la información y evitar los riesgos de confiar en mensajes individuales, que, sin ser triangulado con otras pruebas, son difíciles de verificar. En entrevista vía mail con el Time, señala:
“La gente tiene que empezar a pensar en los informes de los medios sociales no como piezas individuales de información, sino como parte de una red”.
“Así, por ejemplo, con Siria cuando veo un vídeo de YouTube que es interesante, localizo el canal original de YouTube, y la cuenta asociada de Facebook y Twitter y veo a qué cuentas están vinculadas y así sucesivamente. De esa manera puedes construir una gama más amplia de información sobre un evento con múltiples fuentes”.

Sin embargo, el volumen de información representa un reto en sí mismo, y Higgins está actualmente buscando financiación para un proyecto llamado “Syria Right Now”, que facilite a los usuarios buscar información en línea. Higgins espera obtener 18.000£ para ejecutar el proyecto durante seis meses.
Higgins no cree que su trabajo pueda reemplazar el trabajo de los periodistas sobre el terreno, pero cree que puede ayudar a dirigir sus actividades y reducir los riesgos a los que se enfrentan. Estos peligros se han visto agravados por la reducción de personal de las compañías de medios de comunicación convencionales; gran parte de la cobertura de la guerra ha sido proporcionada por trabajadores independientes, que operan con poco entrenamiento, seguridad o protección.
John Owen, profesor de la International News at City University de Londres, señala la dificultad de proteger a este tipo de informadores. Algunos medios de comunicación, como los diarios británicos The Guardian y The Sunday Times, se han negado a publicar información de profesionales independientes. Una medida un tanto drástica si tenemos en cuenta las dificultades para acceder al terreno por parte de los periodistas profesionales así como los presupuestos de muchos medios en un contexto de crisis.
Los periodistas ciudadanos no remunerados, deberían colaborar de manera más estrecha y transparente con los medios profesionales que necesitan de la información de primera mano que estos colaboradores pueden ofrecerlos, estableciendo nuevos compromisos y protocolos de seguridad orientados a la protección de este tipo de informadores que viven en zonas de conflictos.
El Time señala los datos publicados por Reporteros sin Fronteras antes del asesinato de Sotloff, según el cual 122 periodistas ciudadanos sirios han muerto en Siria desde marzo de 2011. Además, el material publicado en Internet continúa creciendo, ofreciendo una materia prima fundamental para analistas como Higgins que permitan detectar cuestiones de interés para la protección y compresión de este tipo de conflictos.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Caso Couso

Lo vemos cada día en las noticias, lo observamos en todos los medios que se nos presentan y están a nuestro alcance, estamos casi familiarizados con el tema pero ¿qué implica realmente ser reportero de guerra? Un profesional que se dedica a este sector se juega la vida cada uno de sus días laborales. Dicha tarea implica mucho esfuerzo, dedicación y valentía. El periodista está expuesto a una serie de riesgos y peligros que asume con tal de hacernos llegar la información necesaria que nos haga ver la verdadera situación de lo que acontece en algún lugar en el mundo. También conlleva asumir el hecho de permanecer a cientos de kilómetros de su hogar, pueden ser días o incluso meses, lejos de familiares y amigos, aún sabiendo ue cada día que pasa puede ser el último.
De tantos casos que han existido a lo largo de la historia acerca de periodistas secuestrados o asesinados, un ejemplo de ello es el caso Couso, un cámara y reportero gráfico español que murió durante la invasión de Irak de 2003.
José Couso nació en 1965 en Ferrol, en una familia de tradición familiar. Se licenció en Ciencias de la Información y Ciencias de la Imagen, en la Universidad Computense de Madrid. De entre todas las tareas que realizó en su carrera profesional, popularmente es más conocido a raíz de sus trabajos en Telecinco, donde trabajó como cámara durante 8 años, cubriendo durante este período de tiempo noticias de relevancia, como el secuestro de un amigo y compañero en Macedonia, la guerra de Kosovo de 1999, el vertido del Prestige… entre otras. Couso se traslada a Irak poco antes del comienzo de la guerra de 2003, junto a varios compañeros de los Informativos Telecinco. De todos ellos solo quedaron dos en Bagdad: Jon Sistiaga como periodista y José Couso como operador de cámara, mientras que el resto del equipo regresó a España pocos días antes del principio de los bombardeos. El 8 de abril de 2003 José Couso se encontraba en el Hotel Palestine de Bagdad, lugar donde se hospedaban más periodistas extranjeros. En ese momento, una compañía de Infantería del Ejército estadounidense se encontraba luchando al otro lado del río Tigris, donde recibían fuego de mortero y granadas propulsadas. Según el informe posterior realizado por el Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) el fuego enemigo era dirigido por un observador que se encontraba junto a ese río, en la misma orilla que el hotel Palestine. Un tanque disparó contra el hotel, el proyectil impactó en el piso superior donde se encontraba Couso filmando, siendo herido gravemente. Couso fue trasladado al hospital San Rafael de Bagdad, donde falleció mientras era operado.
El Pentágono reconoció la autoría del ataque alegando que los soldados que dispararon contra el hotel, al mando del sargento Thomas Gibson, estaban respondiendo a fuego enemigo. A la muerte del cámara, como reacción, se sucedieron varias manifestaciones de repulsa ante las sedes diplomáticas de los Estados Unidos en España y diferentes acciones civiles y judiciales encaminadas a resolver la culpabilidad de los implicados. Además, el 13 de diciembre de 2010 Javier Couso, hermano de la víctima, denunció ante la Fiscalía de Madrid a los miembros del Gobierno, la Fiscalía y la judicatura que, en su opinión y a la vista de la Filtración de documentos diplomáticos de los Estados Unidos, maniobraron para que las demandas de investigación y las denuncias no prosperaran en la Audiencia Nacional.
A día de hoy, puede observarse que el caso sigue teniendo relevancia. Un ejemplo de ello son las numerosas noticias publicadas hasta entonces, en concreto la más actual data de junio de 2014: ‘’La audiencia Nacional avala a Pedraz para que siga investigando el caso Couso’’ vía el País. La intención del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz es seguir investigando la muerte del cámara José Couso, a pesar de la reciente reforma del PP que limita la justicia universal, donde la fiscalía pretendía que éste concluyera la causa abierta contra los militares estadounidenses que bombardearon el hotel en abril de 2003. El ministerio público pretende que los magistrados de la Audiencia Nacional que investigan los crímenes contra la humanidad cometidos fuera de las fronteras españolas envíen las causas a la sala de lo penal como paso previo a presentar un recurso de inconstitucionalidad sobre la reforma de la justicia universal. Esta medida del pleno contraria a los intereses de la fiscalía se limitó a una cuestión formal de procedimiento. La sala evitó pronunciarse sobre la cuestión de fondo: si la nueva ley que limita la justicia universal prevalece sobre los tratados internacionales firmados por España y que la Constitución reconoce como parte del ordenamiento jurídico. El fallo permitirá al juez Pedraz seguir investigando.
Además de las razones que se mostraban al principio, ser periodista o reportero de guerra acarrea el peor de los riesgos posibles: la falta de justicia. Las desgracias, como en este caso, suelen venir acompañadas de las injusticias ante la pasividad de algún sector por no uerer mostrar las verdaderas causas de un suceso. En el enlace de un vídeo que aparece a continuación en las fuentes utilizadas, se explica lo que a día de hoy sigue sin reconocerse del caso Couso. Se seguirá investigando y luchando ante esta arbitrariedad.


FUENTES:
* Política.elpais.com
* Wikipedia
* Youtube: http://youtu.be/g4i-1Az1GEA