lunes, 1 de diciembre de 2014

Caso Couso

Lo vemos cada día en las noticias, lo observamos en todos los medios que se nos presentan y están a nuestro alcance, estamos casi familiarizados con el tema pero ¿qué implica realmente ser reportero de guerra? Un profesional que se dedica a este sector se juega la vida cada uno de sus días laborales. Dicha tarea implica mucho esfuerzo, dedicación y valentía. El periodista está expuesto a una serie de riesgos y peligros que asume con tal de hacernos llegar la información necesaria que nos haga ver la verdadera situación de lo que acontece en algún lugar en el mundo. También conlleva asumir el hecho de permanecer a cientos de kilómetros de su hogar, pueden ser días o incluso meses, lejos de familiares y amigos, aún sabiendo ue cada día que pasa puede ser el último.
De tantos casos que han existido a lo largo de la historia acerca de periodistas secuestrados o asesinados, un ejemplo de ello es el caso Couso, un cámara y reportero gráfico español que murió durante la invasión de Irak de 2003.
José Couso nació en 1965 en Ferrol, en una familia de tradición familiar. Se licenció en Ciencias de la Información y Ciencias de la Imagen, en la Universidad Computense de Madrid. De entre todas las tareas que realizó en su carrera profesional, popularmente es más conocido a raíz de sus trabajos en Telecinco, donde trabajó como cámara durante 8 años, cubriendo durante este período de tiempo noticias de relevancia, como el secuestro de un amigo y compañero en Macedonia, la guerra de Kosovo de 1999, el vertido del Prestige… entre otras. Couso se traslada a Irak poco antes del comienzo de la guerra de 2003, junto a varios compañeros de los Informativos Telecinco. De todos ellos solo quedaron dos en Bagdad: Jon Sistiaga como periodista y José Couso como operador de cámara, mientras que el resto del equipo regresó a España pocos días antes del principio de los bombardeos. El 8 de abril de 2003 José Couso se encontraba en el Hotel Palestine de Bagdad, lugar donde se hospedaban más periodistas extranjeros. En ese momento, una compañía de Infantería del Ejército estadounidense se encontraba luchando al otro lado del río Tigris, donde recibían fuego de mortero y granadas propulsadas. Según el informe posterior realizado por el Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) el fuego enemigo era dirigido por un observador que se encontraba junto a ese río, en la misma orilla que el hotel Palestine. Un tanque disparó contra el hotel, el proyectil impactó en el piso superior donde se encontraba Couso filmando, siendo herido gravemente. Couso fue trasladado al hospital San Rafael de Bagdad, donde falleció mientras era operado.
El Pentágono reconoció la autoría del ataque alegando que los soldados que dispararon contra el hotel, al mando del sargento Thomas Gibson, estaban respondiendo a fuego enemigo. A la muerte del cámara, como reacción, se sucedieron varias manifestaciones de repulsa ante las sedes diplomáticas de los Estados Unidos en España y diferentes acciones civiles y judiciales encaminadas a resolver la culpabilidad de los implicados. Además, el 13 de diciembre de 2010 Javier Couso, hermano de la víctima, denunció ante la Fiscalía de Madrid a los miembros del Gobierno, la Fiscalía y la judicatura que, en su opinión y a la vista de la Filtración de documentos diplomáticos de los Estados Unidos, maniobraron para que las demandas de investigación y las denuncias no prosperaran en la Audiencia Nacional.
A día de hoy, puede observarse que el caso sigue teniendo relevancia. Un ejemplo de ello son las numerosas noticias publicadas hasta entonces, en concreto la más actual data de junio de 2014: ‘’La audiencia Nacional avala a Pedraz para que siga investigando el caso Couso’’ vía el País. La intención del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz es seguir investigando la muerte del cámara José Couso, a pesar de la reciente reforma del PP que limita la justicia universal, donde la fiscalía pretendía que éste concluyera la causa abierta contra los militares estadounidenses que bombardearon el hotel en abril de 2003. El ministerio público pretende que los magistrados de la Audiencia Nacional que investigan los crímenes contra la humanidad cometidos fuera de las fronteras españolas envíen las causas a la sala de lo penal como paso previo a presentar un recurso de inconstitucionalidad sobre la reforma de la justicia universal. Esta medida del pleno contraria a los intereses de la fiscalía se limitó a una cuestión formal de procedimiento. La sala evitó pronunciarse sobre la cuestión de fondo: si la nueva ley que limita la justicia universal prevalece sobre los tratados internacionales firmados por España y que la Constitución reconoce como parte del ordenamiento jurídico. El fallo permitirá al juez Pedraz seguir investigando.
Además de las razones que se mostraban al principio, ser periodista o reportero de guerra acarrea el peor de los riesgos posibles: la falta de justicia. Las desgracias, como en este caso, suelen venir acompañadas de las injusticias ante la pasividad de algún sector por no uerer mostrar las verdaderas causas de un suceso. En el enlace de un vídeo que aparece a continuación en las fuentes utilizadas, se explica lo que a día de hoy sigue sin reconocerse del caso Couso. Se seguirá investigando y luchando ante esta arbitrariedad.


FUENTES:
* Política.elpais.com
* Wikipedia
* Youtube: http://youtu.be/g4i-1Az1GEA

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